jueves, diciembre 18

Iluminación de Navidad

La idea de las luces navideñas viene dada por el efecto que realizan, por ejemplo las luces de los coches, cuando se toma una fotografía con tiempos de exposición muy largos, creando haces de luz. Estos haces adquieren formas sinuosas y si a la hora de materializarlos se emplea fibra óptica, se pueden crear largos haces de luz, imitando el efecto antes descrito.

De esta forma, en la Plaza de la Constitución, las tiras de fibra óptica, nacen del suelo y trepan por las columnas hasta llegar a la altura máxima de la cornisa superior. Es entonces cuando los haces de luz cruzan la plaza, mediante una subestructura de cables atirantados para permitir salvar la distancia, y se dirigen hacia las calles para seguir su camino por las calles de la parte vieja.
Estos haces, no son estáticos, sino que la luz de la fibra óptica cambia de color y permiten conseguir un efecto de dinamismo y movimiento. Aunque estos cambios de color se realizan de manera sutil y lenta, para no crear una ilusión de frenetismo, que puede llegar a impactar demasiado.

En su recorrido por las calles, la luz realiza giros y dobla esquinas, acompañando a los peatones. La luz en toda momento circula por la parte más alta de las calles, sin entorpecer el tránsito y permitiendo que la iluminación nocturna habitual pueda ser apagada, con el consiguiente ahorro de energía, puesto que con el alumbrado propuesto se dota a la parte vieja de suficiente iluminación.

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